jueves, 10 de diciembre de 2009

Alicia en la ciudad de las maravillas

Lo primero que Alicia recuerda de su niñez es cómo apenas pisaba la calle de su casa, el viento soplaba tan fuerte que no de convencía de ue volar era posible.

Alicia, Barranquina de nacimiento con 18 años recién cumplidos, nos cuenta como su distrito ha cambiado muchísimo desde los tiempos en que era una niña. Antes corría mucho más viento, podía volar cometa en cualquier sitio, nos dice. En las tardes todo era tranquilo, podía pasear hasta el malecón y ver el sol desaparecer, ahora no puedo cruzar las pistas por la cantidad de carros que pasan.

Lo que nos describe Alicia, son algunas de las consecuencias del crecimiento de un distrito pequeño sin la planificación apropiada. Es común encontrar en Barranco una serie de detalles que no suenan lógicos, que parecen hechos al momento, improvisadamente.

Un caso emblemático es el del nuevo Corredor Metropolitano que la Municipalidad de Lima está construyendo hace más de dos años y que en algunos tramos, especialmente en los correspondientes a Barranco y Chorrillos ha generado una serie de cuestionamientos y problemas con los vecinos.

La crítica más grave es la que refiere a que la obra no cuenta con un estudio de impacto ambiental (EIA) aprobado por el Ministerio de Transportes. Este estudio es el que determina cuales serán los efectos colaterales (positivos y negativos) de la obra en el distrito.

Así es la historia

En enero de 2007 la Municipalidad de Lima presentó un EIA ante el Ministerio de Transportes. En enero de 2008, la directora general de asuntos socio ambientales responde observando el estudio presentado, pues no cumplía con la normatividad ambiental vigente que señala que los estudios tienen carácter preventivo. En el caso del Corredor Metropolitano, la obra ya se había iniciado.

La reacción de la Municipalidad de Lima no fue la de subsanar el problema, sino la de darle la vuelta a la Ley. Su argumento fue el siguiente: Como la norma que señala que el EIA debe ser aprobado por el Ministerio de Transporte no está reglamentada, esta norma no es obligatoria. Por lo tanto fue el mismo municipio el que aprobó su EIA. Así de simple.

El arquitecto José Rodríguez, parte del equipo técnico de la agrupación vecinal Salvemos Barranco, nos cuenta que el estudio aprobado por la Municipalidad de Lima es insuficiente, que no considera la totalidad del distrito. Además el estudio analiza los problemas generados por la ejecución de la obra, pero no se hace un análisis sobre los efectos que tendrá la obra una vez que entre en funcionamiento.

¿Habrá más tráfico en otras zonas? ¿Cómo solucionamos el cuello de botella en las demás avenidas? ¿Cómo pasarán los bomberos o la policía al otro lado de la Av. Bolognesi si un vecino los requiere? Nada, no se sabe.

Esta falta de estudios genera que todos los días nos encontremos con un nuevo problema o una nueva imperfección en el distrito. Los ejemplos son diversos.

En una obra bien estudiada, una grada no debe tener más de 18 cm de altura. Esto permite que cualquier ciudadano, incluso los pequeñitos como el hermano de Alicia, puedan subir sin problemas a la vereda al cruzar la pista. Sin embargo, en las veredas que surcan el Corredor Metropolitano encontramos gradas de hasta 40 cm de altura.

En una obra bien estudiada, hay una vía para los autos y otra separada para que los peatones caminen libremente. Pero en algunas veredas alrededor del Corredor Metropolitano se han colocado semáforos en el centro de la vereda, dejando espacios con mucho menos del 1.20m de ancho mínimo establecido por ley.

Si Alicia algún día quiere ir hacia el malecón con su abuelita que está en silla de ruedas, o pasear a su sobrina en coche, simplemente ya no podrá hacerlo o tendrá que bajar a la pista con los riesgos que ello implica.

En una obra bien estudiada, se cumple el Reglamento de Edificaciones que determina que una vía comercial o residencial debe tener una berma de estacionamiento o retiro que permita a un auto poder estacionar en la cochera de su predio. Lamentablemente si alguien con auto quiere comprar fierros en la ferretería del Padre de Alicia, que se encuentra en la Av. Bolognesi, tendría que llevarse el material en brazos o parar un taxi bloqueando la avenida, pues no hay lugar para que los carros se estacionen.

El fondo del asunto es que cosas como estas no suceden en las ciudades planificadas. En las ciudades donde para implementar un cambio en la ciudad, se necesita por ley un estudio verdadero que determine cuales serán los impactos positivos y negativos de la obra.

Como era de esperarse, los vecinos están estudiando la posibilidad de presentar una acción legal para intentar detener la construcción de una obra que consideran puede generar un daño permanente al distrito. Están asustados y con toda razón.

Por su parte, la Municipalidad de Barranco se ha pronunciado más de una vez en contra de los efectos de la obra, pero según los vecinos, las palabras del alcalde distrital parecen ser solamente un asunto de imagen pues no ha apoyado efectivamente ninguna de las iniciativas de negociación frente a la Municipalidad de Lima.

En todo caso, Alicia tendrá que esperar para ver cuál es el final de esta fantástica historia que ocurre en su distrito. Porque como nos dice mientras mira el sol desaparecer, en esta ciudad de las maravillas, cualquier cosa puede pasar.

1 comentario:

  1. No solo la ciudad de las maravillas Daniel, es el "Pais de las Maravillas"...y estoy de acuerdo, al parecer este asunto es un tema de imagen para el alcalde de Barranco, habra que confrontarlo con sus propias palabras y que no solamente se quede en dichos, sino que los cumpla sus promesas.

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