La semana pasada fui a comprar al súper algunas cosas para la casa. Si uno está rodeado de nieve hasta la rodilla, necesita por lo menos algunas cosas ricas para darle sabor al encierro.
Fue una parada rápida. Algunos snacks, pan, cosas para el pan y mi six pack de Budweiser. Llego a la caja y me doy cuenta que olvidé mi billetera en la casa. Me doy cuenta no solo por la plata que necesitaba para pagar sino por el ID que requería para probarle mi mayoría de edad a la amable cajera de nombre Aretha. Mis arrugas le importaron poco.
Felizmente vine de compras con mi amigo Chris, pensé. Pero no fue así. Cuando le dije a Aretha que Chris pagaría por las cervezas mostrando su ID me respondió lo impensable. Its no posible, you brought the beers to me.
A pesar de mis explicaciones (todas ciertas y lógicas), ella dejó claro que ese six pack no saldría de la tienda. Chris podía ir al anaquel sacar otro six y pagarlo, pero el que traje yo era algo así como un objeto sospechoso, solo porque yo lo había cargado.
Regresando hacia la casa comentábamos con Chris lo que recién había sucedido. Estábamos muy sorprendidos pero al mismo tiempo teníamos una extraña sensación de seguridad. Nos sentíamos seguros.
Comentábamos como Aretha la cajera siguió al pie de la letra la norma, como con su acción fortaleció el acuerdo que tiene el supermercado con la sociedad. La institución de que si no tienes ID, no puedes comprar alcohol.
Los gringos se sienten seguros porque sus instituciones tienen normas poco flexibles. Eso hace que todos respeten la institución y que esos todos puedan disfrutar de cosas como un tránsito ordenado, calles poco ruidosas, procesos públicos transparentes, o bomberos útiles y respetados.
Las instituciones son mecanismos de orden social que buscan normalizar el comportamiento de un grupo de individuos. Las instituciones trascienden las voluntades individuales porque se identifican con un propósito superior, el bien común. Son las reglas de juego con las que participamos de la vida en sociedad.
Si todos conocemos las reglas del juego y éstas se respetan, será más fácil que todos seamos un poco más iguales. Que todos seamos libres, no solo el dueño del tablero.
jueves, 11 de marzo de 2010
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